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Bienvenidos a la portada

Llevo poemas

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Llevo poemas en los bolsillos

para esparcirlos al aire mientras ando,

para que el viento te lleve alguno

y tú puedas leer lo que me cayo.


Llevo canciones en las manos

para susurrarlas cuando te acaricio,

para que cuando mis dedos te toquen

puedas cantarlas cerca de mi oído.
 
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Autorretato

 Acaricio la imagen que me devuelve el espejo. La superficie lisa, fría y dura se convierte en un objeto plástico que se deja moldear y cede al empuje de mis dedos. Introduzco uno, luego otro, así hasta pasar por fin ambas manos. Revuelvo mis cabellos, finos, en declive, o tal vez debería decir los de ese otro que me mira sorprendido por esta bárbara invasión de su intimidad.

Repaso, reconociendo como nunca hasta ahora la cabeza, redondeada, grande, densa. Oscila hacia uno y otro lado, lentamente, como esquivandome y queriendo que esto termine. Las orejas, frías, al otro lado también hace frío, blancas con un lunar ocupando su espacio en esa geografía especular.

Los ojos, puedo tocarlos, me miran azules y llorosos, impregnados de mar y del cielo de las montañas. Dibujo los labios separados, finos, dejando entreabierta una boca a punto de decir algo y muchas veces contenida, acallada. Cuando esto sucede los ojos basculan hacia abajo buscando un lugar donde pisar firme.

Tentado a dar un paso más pruebo la consistencia de la frente. Sin oposición mi mano penetra. Comienzo a visitar escenas almacenadas, gente remota, todos requieren mi atención, un contacto con la mano exploradora. Recuerdo, veo y palpo, hay zonas suaves como un beso, otras ásperas y otras sangran con solo rozarlas.

Desde el otro lado miro hacia afuera e imploro con los ojos volver a la solitaria realidad intermitente del espejo. De éste lado, termino de peinarme, me despido de la imagen que mira desde la superficie dura, fría y lisa. Me dirijo hacia la puerta. Un nuevo día comienza.

 

 
A mi vera es una ventana abierta a la web para publicar, mostrar y compartir mis escritos y reflexiones. En definitiva todo aquello que crea interesente compartir.
 

Como portada, un poema de Angel González, REVERVERA LA MÚSICA EN LOS MUROS

 

Reverbera la música en los muros

y traspasa mi cuerpo como si no existiese.

¿Soy sólo una memoria que regresa

desde el cabo remoto de la vida

fiel a una invocación que no perdona?


Música que rechazan las paredes:

solo soy eso.


Cuando ella cesa yo me extingo. 

 

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